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COLABORACIONES (I) .


CICLO LITURGICO A.
EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO.


A MODO DE INTRODUCCIÓN.

Al iniciar la lectura continuada de un evangelio en la celebración dominical, vale la pena que tengamos en cuenta sus rasgos más importantes, así como sus peculiaridades más destacadas. Este es el servicio que se proponen hacer estas líneas, teniendo siempre delante los textos de Mateo que se leerán este ciclo litúrgico, especialmente en los domingos del tiempo ordinario. (Antes de cuaresma y después de pentecostés).

Cada evangelio tiene un color propio, que lo identifica bastante bien desde las primeras páginas y a lo largo del relato, por poca atención que se preste. Para Mateo, numerosas características saltan a la vista. Sólo retenemos las principales. Dan ya su fisonomía de conjunto.

Durante mucho tiempo en la liturgia, el evangelio de Mateo tuvo el lugar de honor, ¡la parte del león! Considerado el más antiguo, compuesto por un plan riguroso y en un lenguaje cuidado, fue leído y comentado como la obra maestra de los evangelios, al punto que hasta la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, hacia 1965-67, la mayor parte de las lecturas litúrgicas del domingo le eran tomadas prestadas.

.El nombre Mateo significa "don de Dios". Es emocionante tener el regalo de este evangelio durante todo un año litúrgico para despertar en nosotros un profundo amor por el Emmanuel, "Dios con nosotros".

.La tradición cristiana atribuye a San Mateo la autoría de su propio Evangelio y que lleva su nombre (kata Mathaion: ‘de Mateo’ o ‘según Mateo’). El primer autor conocido en establecer esta atribución fue Papías, quien, hacia los años 110 ó 120, en un texto citado por Eusebio de Cesarea, dice que «Mateo puso en orden los logia en dialecto hebreo e interpretó cada uno como pudo” (Historia eclesiástica, III, 39,16). De acuerdo con esta información, algunos antiguos autores cristianos consideraron a  San Mateo autor de un primer evangelio, escrito en arameo, lengua vernácula de Palestina del Siglo I, cuya traducción al griego sería el texto ahora conocido como evangelio de San Mateo. San Ireneo de Lyon, Clemente de Alejandría. Eusebio de Cesarea, Orígenes y Jerónimo de Estridón se cuentan entre los que consideraron al apóstol Mateo autor de este evangelio.

.El primitivo original semítico está perdido aunque varios autores primitivos lo citan; pareció basarse en los dichos de Jesucristo y fue utilizado por San Mateo para su propia predicación.La Iglesiautilizó con carácter oficial canónico el nuevo texto griego, aparentemente traducido por el mismo Mateo. El Evangelio de Mateo, es el Evangelio eclesiástico por excelencia, no solo por ser el más utilizado por la tradición primitiva dela Iglesia, sino porque en su estructura y formulación encarna una preocupación eclesial apologética vivida en las primeras generaciones cristianas.

.El fin del evangelio de San Mateo es probar que Jesucristo sí es el Mesías o Salvador anunciado por los profetas y por el Antiguo Testamento. Este evangelio fue escrito especialmente para los judíos que se convertían al cristianismo, y por eso fue redactado en el idioma de ellos, el arameo. Y cada vez más, los críticos descartan la teoría de que fue escrito después del Evangelio de San Marcos, ya que éste contiene muchos detalles que San Mateo no cita.

 

De un solo vistazo

Los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas son llamados sinópticos. Se pueden mirar de un solo vistazo y por tanto compararlos fácilmente. Su estructura y su contenido son muy próximos, y su material organizado de forma globalmente idéntica, aunque con una mirada más atenta se perciben numerosas diferencias. El evangelio de Juan tiene otra tonalidad, otra organización de conjunto, otro plan.

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A cada uno de los 4 evangelistas se les representa por medio de uno de los 4 seres vivientes que, según el profeta, acompañan al Hijo del hombre (un león: el valor. El toro: la fuerza. El águila: los altos vuelos. Y el hombre: la inteligencia). A San Marcos se le representa con un león. A San Lucas con un toro (porque empieza su evangelio narrando el sacrifico de una res que estaban ofreciendo en el templo). A San Juan por medio del águila, porque este evangelio es el que más alto se ha elevado en sus pensamientos y escritos. Y a San Mateo lo pintan teniendo al lado a un ángel en forma de hombre, porque su evangelio comienza haciendo la lista de los antepasados de Jesús como hombre, y narrando la aparición de un ángel a San José.

.Estos simbolos están relacionados con los cuatro seres vivientes del Apocalipsis 4,7:  

.El primer Viviente, como un león;
el segundo Viviente, como un novillo;
el tercer Viviente tiene un rostro como de hombre;
el cuarto viviente es como un águila en vuelo." Ap 4,7.

El Apocalipsis se inspira en los símbolos del Antiguo Testamento.

Ezequiel 1,10
En cuanto a la forma de sus caras, era una cara de hombre, y los cuatro tenían cara de león a la derecha, los cuatro tenían cara de toro a la izquierda, y los cuatro tenían cara de águila.

.Ezequiel 10,1-22  Relata la visión del trono de los querubines con cuatro caras cada uno.

Se ha comparado después de mucho tiempo, estudiado, analizado el material común de los evangelios, y también sus diferencias, para captar mejor su origen, su procedencia. Eso ha dado lugar a múltiples hipótesis, y Mateo ha sido siempre figura de primer orden, porque parecía al mismo tiempo que el más largo, el más cuidado. Pero hoy en día, se ha establecido un consenso entre los especialistas para considerar, basándose en múltiples indicios, que Marcos es el primer evangelista, probablemente escrito hacia 70 D.C. Mateo, volveremos a eso, es más tardío: hacia 80 D.C.

 

Mateo, pedagogo.

El Cristo de Mateo es un Cristo que enseña. Eso no quiere decir que adopté una forma discursiva clásica o moderna, sino que lo hace a través de una sucesión de expresiones y profundizaciones de su doctrina. El evangelista nos presenta a menudo la enseñanza de en contraste con la de los escribas y fariseos, como una manera de decir que es el Mesías: que viene a dar todo su cumplimiento y toda su expresión a la Ley antigua, que trae la nueva y definitiva revelación de parte de Dios.

En este evangelio se actualiza para los cristianos lo que  dijo para sus contemporáneos y se insiste en la expresión práctica de las sentencias de Jesús, hasta el punto de que las criticas dirigidas a escribas y fariseos podrían convenir, si fuera necesario, a los cristianos de la Iglesia viva, nuestra Iglesia, nuestras parroquias.

¡El más largo!

Mateo tiene en griego 18.300, mientras que Marcos sólo tiene 11.300. Mateo tiene la misma estructura e integra el conjunto del material del evangelio de Marcos. Pero conlleva además un conjunto de elementos que tiene en común con Lucas. Son sobre todo palabras, que los exegetas llaman por esa razón logia: palabras de Jesús. Y Mateo comprenden en fin elementos que son propios de él, tales como los relatos de la infancia (Mt 1-2), numerosos elementos del relato de la Pasión y de los de la resurrección, y el final de su evangelio.

Todo eso lleva a pensar que Mateo debió conocer el evangelio de Marcos en su forma definitiva o casi, pues es necesario imaginar al principio de los evangelios una etapa importante de transmisión oral antes de ser escritos. Lo escrito no eran tan difundido, sino los recuerdos sólidos. Mateo debió conocer a Marcos, pero también otra fuente: la de los logia, las palabras de Jesús, que Lucas debió conocer también y utilizar, lo que explica los numerosos elementos que Mateo y Lucas tienen en común. Y Mateo tiene también fuentes propias, evocadas más alto. He aquí lo que se puede observar en una lectura atenta de Mateo, y una comparación con los evangelios de Lucas y de Marcos.

La estructura de su evangelio

El evangelio de Mateo se abre, como el de Lucas [pero cada evangelista tiene una perspectiva propia], con un relato de los orígenes de Jesús, comúnmente llamado relato de la infancia de Jesús (Mt 1-2). En el otro extremo del evangelio, están los relatos de la Pasión y de la Resurrección, que terminan cada uno de los evangelios. Todo el ministerio de Jesús está situado entre esos dos grandes conjuntos. Mateo lo presenta haciendo alternar a todo lo largo de su evangelio relatos y discursos (a veces llamados sermones). Discursos y actos son para él cada vez como las dos caras del ministerio, o más profundamente del misterio de Jesús que presenta. Según la expresión de un exegeta alemán, el Mesías de las palabras es también el Mesías de los actos.

Como buen pedagogo, el autor del primer evangelio ha sabido organizar las palabras de Jesús. Nos la presenta en forma condensada, a fin de que causen impacto y mantengan su fuerza. Las hallamos agrupadas en lo que los exegetas coinciden en llamar los cinco grandes discursos, y que constituyen una parte muy importante de las lecturas dominicales del ciclo A. Veámoslo

a. Instrucciones sobre la justicia del Reino o sermón de la montaña, en los caps. 5-7, que leeremos los D. 4 a 7 (debido al inicio de la Cuaresma este año 96, dejaremos sin leer las perícopas correspondientes a los D.8 Y 9).

b. Instrucciones a los mensajeros del Reino, o discurso de la misión, en el cap. 1O, que hallaremos los D. 11 a 13.

c. Instrucción sobre el misterio del Reino, o sermón de las parábolas, en el cap. 13, proclamado en las misas de los D. 15 a 17.

d. Instrucción sobre los hijos del Reino, o discurso comunitario, en el cap. 18 (D. 23 Y 24)

e. Instrucción sobre el paso del Reino actual al Reino del final de los tiempos, o sermón escatológico, caps. 24 y 25, previsto para los tres últimos do­mingos del año litúrgico.

 

RASGOS PECUALIARES DE MATEO.

 

Un evangelio para una Iglesia.

Los estudiosos de la Sagrada Escritura coinciden en señalar que Mateo es el evangelio que tiene una refe­rencia mayor a la vida de la Comunidad Cristiana en el interior de la cual fue elaborado. Por tanto, leyendo el primer evangelio no nos hallamos tanto ante la voz de un autor personal como ante la voz -de una comunidad con la que Mateo se identifica. Esta comunidad nos aparece en actitud de discípula siempre atenta a mirar a Jesús como Maestro y Señor.

En este evangelio encontramos la profesión de fe del apóstol Pedro, que  es seguida de la respuesta de Jesús: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia… (Mt 16, 18). Y numerosos otros tratados muestran también la preocupación eclesial de Mateo. Se ha dicho a menudo de este hecho de Mateo que era un evangelio eclesiástico, o más simplemente eclesial: un evangelio que a la vez refleja y construye la vida de una Iglesia.

Eso hace que las palabras y las acciones de Jesús sean presentadas no simplemente como objetos de una historia pasada, sino que se trata de saber ver la presencia de Cristo vivo en la vida diaria de los que lo siguen («dos o tres se reúnen en mi nombre... « Domingo 23 T.O.). Más aún, el mismo Jesús se iden­tifica con su comunidad («Quien los recibe a ustedes me recibe a mí” Domingo 13)

Pero esta comunidad tiene sus problemas, tensiones y dudas. Por eso Mateo se esfuerza para decir a sus hermanos cristianos cómo lo deben hacer para ser discípulos de Cristo en un ambiente en el que crece la oposición y el conflicto con la «sinagoga» y ante la perspectiva de la conversión de los paganos y su entrada en la Iglesia al lado de los de origen judío. Así entendemos -explica León Dufour- cómo en este evangelio se actualiza para los cristianos lo que Jesús dijo para sus contemporáneos. Se insiste en la repercusión práctica de las sentencias de Jesús hasta el punto de que las críticas dirigidas a los escribas y fariseos podrían convenir, si fuera necesario, a los cristianos de la Iglesia viva.

 

El cumplimiento de las Escrituras:

Jesús. el Mesías Hijo de Dios

El lector un poco atento no puede más que estar sorprendido del gran uso que Mateo hace de las Escrituras, que nosotros designamos a menudo como Antiguo Testamento. Las recorre de múltiples maneras: Jesús las cita, y devuelve interrogando sobre la forma que se leen. Sus adversarios también las citan, e incluso el diablo en el relato de las Tentaciones (Mt 4, 1-11). Las masas a la entrada de Jerusalén las hablan, bajo forma de aclamaciones (Mt 21). Pero el evangelio de Mateo está también magistralmente recorrido por diez grandes fórmulas que señalan el cumplimiento o la plenitud de las Escrituras en lo que vive Jesús. El evangelio de Mateo muestra así con claridad su enraizamiento judío y su diálogo, a veces vigoroso, con las Escrituras y sobre todo con los escribas y los fariseos, a los cuales la emprende numerosas veces de manera muy viva. La intención fundamental del evangelio es demostrar que Jesús es el Mesías, preanunciado en los evangelios de la infancia, declarado solemnemente Hijo de Dios en la cristofanía del Jordán (D. del Bautismo del Señor), reconocido como tal por Pedro (D. 21) Y por los otros discípulos («Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios» D. 19) Mesías que su pueblo debería haber acogido pero que va mostrando una distancia y un rechazo crecientes hacia Jesús (en la Epifanía ya se entrevé todo este drama) y que culmina con las palabras que leeremos el D. 27: «les será quitado y se le dará a un pueblo que produzca frutos”.

Los milagros o manifestaciones de poder de Jesús tienen como motivo principal presentémoslo claramente como Mesías. Por eso aquellos rasgos humanos que Marcos guardó con tanta espontaneidad son suavizados y podríamos decir que nos hallamos ante una presentación más hierática de Jesús que deja transpa­rentar su mesianidad y que nos viene a decir que sólo una incredulidad voluntaria es capaz de esconder.

 

El Evangelio del Reino.

El tema del Reino tiene en Mateo un peso específico muy fuerte. Lo hallamos nada más iniciar la lectura continua de este evangelio («Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos»: D. 3) y nos acom­paña hasta el último domingo («Tomen posesión del Reino»: Cristo Rey). Se trata del Reino mesiánico que se establece en tres momentos: se inaugura con la venida de Jesucristo; se irá desarrollando en la tierra después de la muerte-resurrección de Jesús, y, final­mente, llegara su plenitud al final de los tiempos.

Mateo nos deja entrever que el Reino se inaugura con Jesús, por ejemplo, por medio de las numerosas refe­rencias al Antiguo Testamento «para que se cumplie­ra...» es una frase muy familiar en el primer evangelio, e indica que las promesas y esperanzas despertadas en el pueblo de Dios se han ido desarrollando hasta alcanzar su plenitud: en Jesús se cumplen toda la Ley y los Profetas, él es el verdadero Israel alrededor del cual se van reuniendo los hijos del Reino (Cfr. el discurso de las parábolas), que tienen como Ley el sermón de la montaña.

Es importante para Mateo y su Iglesia demostrar que Jesús, el Mesías, es superior a Moisés y que la Ley que ahora es promulgada lleva la antigua a la perfección. Porque en Jesús Dios se ha acercado definitivamente a los hombres. Por eso la «justicia» del Reino no se obtiene como resultado del esfuerzo puramente hu­mano (actitud criticada en los escribas y fariseos), sino que es fruto del don de Dios.

Mateo nos muestra cómo entendía Jesús que tos primeros del Reino tenían que ser los miembros del pueblo judío, en actitud de apertura a todo el mundo. Pero no todos entienden los «secretos» o «misterios» del Reino ni se quieren someter a la voluntad soberana del Padre, que quiere salvar gratuitamente a todos los hombres. Por eso veremos cómo -a partir del cap. 14 especialmente- va aumentando la distancia entre Jesús y los dirigentes religiosos judíos. El drama de Israel que rechaza a Jesús y al Reino lo veremos con toda su crudeza los D. 25 a 31 (censura de los doctores de la Ley que dicen y no hacen, parábolas de los traba­jadores de la viña, de los dos hijos, de los viñadores homicidas, de la boda del hijo del rey, etc.)

Pero si los primeros llamados son excluidos del Reino, va naciendo un pueblo, el pueblo mesiánico o comu­nidad de los discípulos de Jesús, formado por el resto fiel de Israel que ha aceptado al Mesías y por los que provienen del paganismo. Todos ellos han encontrado en Jesús y su Reino la «perla» o el «tesoro» que ha dado un vuelco total a sus vidas.

 

A modo de resumen:

El Evangelio de Mateo, usado en el ciclo A, tiene dos enfoques. En el primero Jesús es el Cristo, el Mesías prometido. En el segundo, el reino de Dios está cerca. Teniendo esto pendiente he aquí algunas de las cosas que puede observar sobre el evangelio en el ciclo A.

·         Mateo usa elegantemente pasajes del Antiguo Testamento para ayudar a la gente a entender la herencia judía de Jesús y el cumplimiento de las promesas de Dios.

·         Mateo muestra especial interés en la Iglesia. Es el único de los evangelistas que usa la palabra "iglesia". De hecho, muchos han pensado en su evangelio como un manual para los líderes y catequistas de la Iglesia.

·         El evangelio impone retos especiales para practicar diariamente las enseñanzas de Jesús, especialmente en nuevas culturas y tiempos diferentes. La comunidad de donde viene el Evangelio de Mateo estaba luchando para llevar el mensaje de Jesús a un mundo nuevo y cambiante. Por esta razón, los cristianos contemporáneos con frecuencia recurrimos al Evangelio de Mateo porque ellos enfrentan circunstancias similares.

El mensaje del Evangelio de Mateo está sintetizado en el primer libro del Nuevo Testamento. En el primer capítulo, Jesús es llamado Emanuel, que quiere decir "Dios con nosotros". En el último verso de este evangelio, el Cristo resucitado promete a sus discípulos: "Yo estaré con ustedes siempre". El mensaje de Mateo es: Jesús es el Hijo de Dios quien siempre está con nosotros.

Al igual que los demás evangelistas, Mateo tenía una historia especial que contar, y el evangelio proclamaría a Jesucristo y su mensaje en una forma única. En él encontramos al anuncio del ángel a José, la historia de los magos, la genealogía de Jesús y por supuesto muchas otras cosas.